09 septiembre 2017

De pie señor@s, el Festival del Limón goza de buena salud con las voces locales


Un festival de folclore en un estadio de fútbol es una invitación a pasar un buen momento con la actuación de los grupos o solistas taquilleros, esos que garantizan una importante venta de entradas. Sólo de vez en cuando hay tiempo para los homenajes a los personajes del pueblo, a algún poeta o músico destacado.

La norma es que esto ocurra afuera del horario central, que se encargue a último momento una placa o un diploma y que se busque a alguien para que interprete algo en honor al homenajeado. Esta
escena se repite hasta el hartazgo, desde siempre, en la mayoría de los festivales. Y si encima parte de la transmisión es televisada para todo el país, llueven los pedidos de horarios especiales.

El viernes 8 se septiembre se realizó la primera noche de la edición 47° del Festival Nacional del Limón, en Tafí Viejo, 15 kilómetros al noroeste de San Miguel de Tucumán, al pie de los cerros. Como siempre, en el club Villa Mitre.

Muchas cuadras antes de ingresar se percibía el seductor olor del humo de las parrillas en donde se asaban chorizos (para el tradicional choripan), hamburguesas y chivitos desprezados. Con un pie adentro, entregarse a los placeres del paladar era casi una obligación.

A cancha llena y alrededor de las 00.30 subieron al escenario Los Tekis. Con una propuesta ajustada hasta en los más mínimos detalles, desde la puesta en escena integral hasta el orden de los temas, dieron todo lo que se esperaba: baile, fiesta y alegría. Una suerte de muestra de lo que son los carnavales en Jujuy. Pero ojo, una muestra de lo que pasa en los shows monumentales, porque el carnaval más tradicional sólo se vive en los pueblos más pequeños de la Quebrada de Humahuaca, lejos de la estridencia festivalera.


De locales

Alrededor de la 01.30, los conductores anunciaron la presencia en el escenario de un puñado de músicos que realizarían un homenaje a los poetas y músicos taficeños Osvaldo "Chichí" Costello -ya fallecido- y Rubén Cruz. Ambos, autores a dúo de temas que fueron y son interpretados por referentes de la música popular nacional.

Despacio, casi como pidiendo permiso, subieron al escenario "Mercedes Sosa", los cantores Adriana Tula y Nancy Pedro, Raúl "Mono" Villafañe, Ricardo "Chanfaina" Di Clemente y Juan Tabera. Con ellos, también lo hicieron Javier Bolea, teclados; Ariel "Furia" Alberto, guitarra criolla; Federico "Cuchi" Correa, percusión; Héctor "Gallego" Estrada, bajo; Alejo Cruz, guitarra eléctrica, y Esteban Najera, en violín. En puntas de pie hizo lo propio el actor Oscar Zamora, sin que se supiera para qué.

Menuda tarea los esperaba. Actuar luego de un grupo tan intenso, como son Los Tekis, siempre es un desafío. Llamar la atención del público después de tanta algarabía y tanto desborde carnavalero no es para cualquiera.

Algo pasó, sin embargo, que los asistentes, mayoritariamente taficeños, comenzaron a hacer silencio y a prestarle atención a ese puñado de músicos locales. La voz del "Mono" fue la punta de lanza. Intensa y bien arriba, arrancó con "Benito Macías", una canción dedicada a un personaje del pueblo, mientras una pantalla en el escenario lo recordaba en fotografías.

Apenas terminó se escuchó otra voz; altiva y oronda, era la de Zamora. Se encargaría de tender los puentes entre cada tema, recurriendo a fragmentos de poesías de Cruz y Costello, seleccionados por él mismo, en función del orden de las zambas y chacareras que se intepretarían. Un acierto.

"Otoño por chacarera" sonó exquisita en la fresca e inocultablemente norteña voz de Nancy Pedro. La versión de"Semillitas de cardón", interpretada por el jovencito Juan Tabera es la cosecha de un Tafí Viejo que siempre se caracterizó por la profundidad de las raíces de sus artistas.

La zamba "Muchacho pelador", en la garganta de Di Clemente, mostró a un artista maduro, capaz de hacerse cargo del escenario y eso se reflejó en el público, que acompañó con respetuoso silencio y un cerrado aplauso el cierre de este tema. Sin perder tiempo, Adriana Tula desplegó toda su experiencia y aplomo con su versión de "Para cantarla mañana". Después le siguieron "Cuando se muere un cristiano", " Como los sauces al viento", "Anda y decile a tu mama" y "Chacarera del Agapo".

El cierre fue inolvidable. La onda voz del "Mono" arrancó con los primeros versos de la zamba "Agosto en Tucumán". A esa altura, nudo en la garganta. Luego las cinco voces se fundieron en un solo canto hasta el cierre con:

"Y más atrás, 
el ingenio muele
sangre de los trapiches
para el alcohol desvelado 
de los boliches"

El viernes 8 de septiembre de 2017 los músicos taficeños no actuaron de prestado en el escenario del Festival del Limón. Por historia, talento y compromiso, el horario central fue de ellos.


Un reconocimiento necesario

Apenas terminó la presentación de los taficeños fue convocado al escenario el poeta y músico Rubén Cruz. Javier Noguera, intendente de la ciudad, y Daniel Díaz, presidente del club, le entregaron el Limón de Oro, un galardón muchas veces bastardeado (por intromisión de supuestos intereses políticos o cuestiones comerciales) pero no esta vez.


El sábado 9 fue el turno del segundo puñado de taficeños que homenajearían a Costello y Cruz. El detallista "Quique" Yance fue el responsable de darle forma a un equipo integrado por jugadores de primera división: El Dúo TafinandoMariela NarchiJuan Pablo AnceJosé Antonio Saife Gabriela Costello, hija de "Chichí" Costello. También participaron los músicos Eduardo Issa Osman, Raúl Villagra, Marcelo Farfán y Matías  Agüero.

Coplas Taficeñas,  Chacarera del obraje, La Sixto Gamboa, Nochecitas de mi pueblo y un mix de zambas (Agosto en Tucumán, Zamba del tarco, Cuando se muere un cristiano, Zamba del tomero, Muchacho pelador y Copla y viento), coronaron una sólida y emotiva entrega. Sin embargo, el broche sería con una versión entre todos de Chacarera del Agapo, que hizo olvidar por unos minutos que esa noche llovía.




Nada es casual

Cuando el público disfruta de un espectáculo pocas veces se pregunta por qué y quién o quienes están detrás. Las dudas surgen cuando hay errores, más no fue este el caso. De todos modos, bien vale reconocer a los silenciosos esfuerzos que hicieron posible la relevancia que se les dio a los músicos locales.

Los ensayos comenzaron casi dos meses antes del festival. Marcos Acevedo, titular de la Secretaría de Culturas del municipio taficeño, y Carola Serrano, también integrante de esa área, convocaron a los artistas y se armaron dos grupos para homenajear a Cruz y Costello. Uno actuaría el viernes 8 y el otro, el sábado 9. El primero fue coordinado y estuvo bajo la dirección del maestro Javier "Sony" Bolea, mientras que el segundo estuvo bajo la batuta de "Quique" Yance.

De pie señor@s, aplausos. El Festival del Limón es taficeño y tiene razones de sobra para mostrarle al país que la siembra de los mayores está floreciendo en una cosecha venturosa y madura.




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