20 junio 2017

Tomando distancia de la liturgia peronista: Cristina, discurso y nuevo estilo


El acto en la cancha de Arsenal de Sarandí que tuvo como única y excluyente protagonista a Cristina Fernández de Kirchner será recordado como el día en el que ella rompió con la militante que hacía gala de sus condiciones de oradora.

Tras el "que se vayan todos" del 2001, Néstor Kirchner y Cristina Fernández recuperaron con sus estilos, discursos y modos la función de la política. Los actos que los tuvieron como sus principales oradores fueron "mises en escena" que no le esquivaron a las consignas, los cantos y la tradicional liturgia peronista. Es más, la recuperaron y alinearon a su gusto. Mucha Evita, poco Perón.

Los mensajes eran clarísimos y eso se reflejó en los escenarios. Hacia un lado, todos los gobernadores, bien ordenados y sentados; hacia el otro, los funcionarios, también en fila. Luego, durante los discursos, la bajada de línea, para los de arriba y para los de abajo. Y como la economía crecía y las elecciones se ganaban, el modelo funcionó y se repitió y repitió.

Mientras tanto, las tecnologías de la comunicación cambiaron los hábitos de consumo de medios y, por lo tanto, la comunicación política también acusó recibo de esa irrupción. Quien mejor entendió

26 marzo 2017

El Topo Encinar, músico, taficeño y necesario


Sábado 25 de marzo. Llueve en Tafí Viejo a minutos de empezar el recital en la Casa de la Cultura municipal. La sala está casi llena, sólo quedan dos o tres lugares separados. La imagen de unos niños sentados en el piso leyendo libros a metros de la puerta, en silencio, mientras sus padres disfrutan del espectáculo, es una señal que augura un buen momento.

A las 22.35 en punto arrancó el Topo Encinar con su repertorio. A su lado, en la guitarra eléctrica, lo acompañó el Gallego Estrada, uno de esos músicos que le hacen la segunda a cualquiera a último momento. De oído exquisito.

Ir a un recital del Topo Encinar siempre sorprende porque es un artista transparente, es imposible no

06 marzo 2017

La inolvidable enseñanza del ají puta parió


La memoria encuentra las maneras más curiosas para devolvernos recuerdos que suponemos olvidados. Cada vez que visito Tilcara, esa hermosa ciudad que está rodeada de cerros en distintos tonos de marrones en el corazón de la Quebrada de Humahuaca, suelo almorzar en el Bar Azul, a la vuelta del tradicional mercado.

El bar es destino de los propios tilcareños, alejados de los restaurantes gourmet que también los hay y en buen número. Se puede disfrutar y a buen precio un plato de "picante de pollo" que viene acompañado por sopa y postre. Vale la pena.

La última vez que anduve por ahí pedí algo fuerte para condimentar unas empanadas. Cuando puse el

05 marzo 2017

Martes de Chaya en Tilcara, una invitación al encuentro con nuestras raíces


Por alguna razón que aún no descubrí la Quebrada de Humahuaca se convirtió en mi destino preferido durante el carnaval, esa celebración que hunde sus raíces en los pueblos originarios. Año tras año, miles de argentinos peregrinan hacia los pueblos que han crecido a ambos márgenes del río Grande en busca de la fiesta de aroma a albahaca.

Entre los encuentros se destaca el Martes de Chaya de los Músicos que se realiza en la plaza chica de Tilcara, frente a la casa del músico Tukuta Gordillo. La tradición señala que esta jornada, 24 horas antes del miércoles de ceniza (el primer día de la Cuaresma católica), se destina a agradecer a la Pachamama por todo lo logrado en el último año y se piden bendiciones para el año entrante.

¿Cómo se chaya? Simple. Sobre brasas se arroja un sahumerio y ese humo debe tocar los objetos, que pueden ser una casa, un auto, un comercio y hasta instrumentos de música. Debido al clima festivo

04 marzo 2017

El afilador ambulante, un oficio que sobrevive a tanta tecnología



Sábado a la mañana. El barrio duerme pero a lo lejos un agudo sonido me traslada en un abrir y cerrar de ojos a la niñez. Lo reconozco. Se acerca. Salgo a la vereda con la certeza de saber de qué se trata y lo confirmo. Es un afilador, en su bicicleta.

Apuro un silbido, gira, me mira, sonríe y se acerca. Siempre me llamó la atención este oficio y cuando era niño envidiaba la habilidad con la que el afilador movía sus manos sobre la piedra para devolverle a los cuchillos la precisión de un bisturí. Hoy, en tiempos de tanta tenología, me despierta mucho más interés

Cuando lo tuve frente a mí le pregunté su nombre y de donde venía. Se llama Ramón Velárdez y llegó hasta mi barrio tras pedalear 70 cuadras. Le muestro tres cuchillos, los toma, analiza el metal y le
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